Expertos en el ámbito de la salud mental, la medicina, la neurociencia y la investigación en terapias asistidas con psicodélicos (TAP) han confluido hoy junto a diputados de todos los grupos políticos con representación en el Congreso de los Diputados en el marco de la jornada ‘Innovación en salud mental: Terapias asistidas con psicodélicos en España’, celebrada en la Sala Ernest Lluch de la cámara baja.
El acto, para los promotores de la misma, supone “un hito muy necesario y urgente debido a la crisis, el estancamiento y la gran necesidad de innovación” que vive el campo de la salud mental. “Poder poner sobre la mesa del Congreso posibles soluciones a problemas de salud mental que lastran la vida de millones de españoles y que podríamos terminar de desarrollar e implementar en los próximos años, es un paso importante para construir una sociedad más sana y feliz”, ha afirmado Antón Gómez-Escolar, psicofarmacólogo especializado en psicodélicos, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Medicina Psicodélica (SEMPsi).
El también portavoz de la Fundación Inawe ha destacado que este tipo de actos en un marco como el Congreso de los Diputados son “importantísimos” para erradicar el desconocimiento y el estigma que rodean a las terapias asistidas con psicodélicos y que, en su opinión, son “frenos” que retrasan los permisos para investigación, la financiación y la adopción clínica; algo que también se traduce “en mucha lentitud regulatoria y una excesiva dilación a la hora de avanzar”, incluso ante evidencias clínicas claras de gran eficacia y seguridad.
La evidencia científica, de hecho, según la doctora Rosa María Dueñas, psiquiatra e investigadora del Parc Sanitari Sant Joan de Deu de Sant Boi (Barcelona), ha demostrado que los psicodélicos administrados en contextos terapéuticos controlados, “son eficaces con una o pocas administraciones, y tienen efectos “curativos” rápidos y duraderos” en el tratamiento de trastornos mentales muy prevalentes y cronificados tales como la depresión resistente a los tratamientos habituales, el estrés postraumático, la ansiedad o las adicciones que los pacientes pueden llevar años padeciendo.
Pese a ello, señala la experta, aún hoy persiste un “gran estigma” alrededor del uso de los psicodélicos, tanto a nivel general como en entornos clínicos, debido “al uso recreativo descontrolado” que se hizo de los mismos en la década de los sesenta del pasado siglo. “Desde hace 20 años, sin embargo, se ha generado una gran cantidad de evidencia y conocimiento sobre el uso médico y científico de estas sustancias, pese a lo cual aún sigue habiendo un gran desconocimiento en la población general y también a escala política, administrativa y regulatoria, lo que supone un freno importante para la investigación e implementación clínica, en un campo que está llamado a convertirse en la gran revolución en salud mental del siglo XXI”, ha argumentado.
Solo un fármaco semi-psicodélico aprobado por la EMA y disponible en España
A día de hoy, de hecho, pese a la evidencia favorable y prometedora de la eficacia de las Terapias Asistidas con Psicodélicos (TAP) en diversos trastornos psiquiátricos como son la depresión, el estrés postraumático, la ansiedad o las adicciones, “todos ellos muy extendidos y cronificados y en los que necesitaríamos urgentemente nuevas terapias eficaces y seguras”, sólo un fármaco semi-psicodélico, la esketamina intranasal, ha recibido la aprobación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) –la obtuvo en 2019– y está disponible para uso hospitalario controlado en España.
En mitad de esta situación de estancamiento en lo que se refiere a la innovación en tratamientos en salud mental, que se da tanto a nivel nacional como europeo, Antón Gómez-Escolar ha destacado hitos como los de la República Checa y Alemania, que en 2025 dieron “pasos decididos” al abrir la puerta de las TAP para aquellos pacientes que más las necesitan, en el mismo año de la presentación en el Parlamento Europeo de una iniciativa legislativa ciudadana que perseguía visibilizar y acelerar la investigación, el desarrollo y la implementación de estas nuevas terapias.
La República Checa, por ejemplo, aprobó en 2025 una reforma legal que entró en vigor el pasado 1 de enero y que autoriza el uso médico de la psilocibina (el componente psicodélico de las setas alucinógenas) dentro de protocolos de terapia asistida con psilocibina en entornos sanitarios acreditados y con profesionales cualificados. Alemania, por su parte, inauguró el año pasado el primer programa a nivel europeo de acceso compasivo a terapia asistida con psilocibina para pacientes con depresión resistente a tratamiento, lo que está permitiendo el acceso a estas terapias a pacientes que no mejoran con los tratamientos convencionales.
Estos pasos, según el portavoz de la SEMPsi, siguen los dados con anterioridad por algunos de los países más avanzados en este campo, como Australia, que desde 2023, bajo estrictos controles, permite a psiquiatras autorizados hacer terapia con MDMA en casos de estrés postraumático; así como con psilocibina en casos de depresión resistente; o Suiza, donde desde hace años se dan autorizaciones excepcionales para el uso de LSD, MDMA y psilocibina con protocolos clínicos y guías profesionales.
En el caso de España, ha lamentado Gómez-Escolar, no hay ninguna aprobación médica de psicodélicos más allá de la citada esketamina: “La Agencia Española del Medicamento autoriza ensayos clínicos y en teoría podría autorizar el uso compasivo bajo el RD 1015/2009, para algunos casos y con criterios estrictos, pero por el momento no ha habido ningún paso en ese sentido”, ha apuntado. Pese a ello, se ha mostrado “optimista” respecto a los cambios que pueden producirse próximamente: “Muchos países ya están dando pasos decididos, apostando por estas terapias al ver sus resultados, y España no puede permitirse dejar pasar esta oportunidad y quedarse atrás”.
Necesidad de financiación y formación de los profesionales
Según el experto, además del estigma, siguen persistiendo barreras regulatorias –“son sustancias fiscalizadas muy controladas y eso complica investigar con ellas“–, logísticas (infraestructura y formación) y de financiación, que también están contribuyendo a ralentizar el desarrollo de las TAP. “La incertidumbre regulatoria y la necesidad de modelos asistidos complejos (terapia + fármaco, centros preparados, formación en un nuevo modelo de terapia) ralentizan la implementación, además de que el propio modelo de la TAP, que implica un tratamiento puntual con resultados duraderos, no es tan rentable para la industria como lo puede ser el de los fármacos de uso diario y más crónico como los ansiolíticos o los antidepresivos, por lo que no atrae tanta inversión privada, que es muy necesaria para concluir los ensayos clínicos y poder aprobar estos nuevos fármacos”, ha subrayado.
Pese a ello, Antón Gómez-Escolar ha recordado que en la actualidad en Europa está en marcha el programa de investigación con psicodélicos PsyPal, financiado por la Unión Europea, así como ensayos de la industria farmacéutica en diversos países en fase 3 (la última antes de autorizar un nuevo fármaco), investigación en hospitales y universidades y algunos planes nacionales que ya financian investigación en TAP, lo que “reduce el riesgo percibido, despierta el interés y atrae inversión”.
Para facilitar y acelerar la investigación, el desarrollo de fármacos y la implementación de las TAP, el psicofarmacólogo ha considerado “esencial” un mejor conocimiento sobre estos avances científicos por parte de los profesionales de la salud mental, los reguladores y los legisladores, “una mejor formación” de los profesionales de la salud mental, más financiación pública para ensayos clínicos, la modificación de los anexos y normativas sobre sustancias fiscalizadas para facilitar la investigación y permitir un uso médico controlado en el futuro, sin desproteger la salud pública; así como la implementación en España de un marco nacional de acceso compasivo y/o programas piloto (como en el caso de Alemania o Suiza) con registro de resultados y auditoría, para para ir acumulando más evidencia y experiencia de cara a una implementación de estas terapias a mayor escala en un futuro.
“Si combinamos buena ciencia, formación clínica y marcos regulatorios inteligentes —como los programas de uso compasivo de TAP para pacientes resistentes a otros tratamientos que algunos países ya están implementando—, las TAP pueden convertirse en una nueva herramienta del sistema sanitario y en la gran revolución en salud mental del siglo XXI, especialmente para los numerosos casos de pacientes cronificados, que son quienes más necesitan que estas innovaciones lleguen cuanto antes”, ha concluido.
