Los medicamentos agonistas del receptor GLP-1, desarrollados originalmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y posteriormente conocidos por su utilización frente a la obesidad, están generando interés entre los especialistas por su posible aplicación en otros ámbitos. Uno de ellos es el tratamiento de las adicciones y, especialmente, el trastorno por consumo de alcohol, donde algunos ensayos clínicos han comenzado a ofrecer resultados que los expertos consideran relevantes, aunque todavía existen ámbitos en los que será necesario disponer de mayor evidencia científica.
El GLP-1 es una hormona natural producida por el intestino después de comer que interviene en la regulación del apetito, retrasa el vaciamiento del estómago y estimula la producción de insulina. Los medicamentos agonistas del GLP-1, entre ellos Ozempic, limitan o potencian la acción de esta hormona natural. A partir de su desarrollo para la diabetes tipo 2 y de su utilización en el tratamiento de la obesidad, diferentes investigaciones han comenzado a estudiar su posible repercusión en otras enfermedades.
En el terreno de las adicciones, las primeras observaciones surgieron de manera casual. Durante distintos ensayos clínicos relacionados con la diabetes y la obesidad, algunos pacientes comunicaron una reducción marcada de la ingesta de bebidas alcohólicas mientras se encontraban en tratamiento. Según el doctor Néstor Szerman, psiquiatra miembro del Grupo de Investigación de Neurociencias y Salud Mental del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y presidente de la Fundación Patología Dual, estas observaciones han generado “un enorme interés” por comprobar mediante estudios controlados lo que se estaba detectando en la práctica clínica.
Un ensayo con semaglutida observa una reducción del consumo de alcohol
Uno de los datos que centra ese interés procede de un ensayo clínico aleatorizado publicado en The Lancet. El estudio contó con 108 pacientes que recibieron durante 26 semanas un tratamiento mediante administración subcutánea de semaglutida para el trastorno por consumo de alcohol de moderado a grave y la obesidad.
Según la información recogida en la nota de prensa, los pacientes que recibieron semaglutida presentaron, frente al grupo que recibió placebo, una reducción significativa tanto del consumo total de alcohol como del número de días de consumo intensivo. La documentación señala también que metaanálisis posteriores han confirmado estos resultados.
Los investigadores tratan ahora de comprender los mecanismos que pueden encontrarse detrás de estos efectos. Szerman explica que este tipo de fármacos mimetizan la acción de las incretinas, unas hormonas naturales que se producen en el intestino y que también han sido identificadas en el cerebro.
“Estas hormonas también se producen en el cerebro, en áreas cerebrales donde actúan como neurotransmisores y neuromoduladores en circuitos endógenos vinculados al sistema de recompensa cerebral dopaminérgico”, señala el psiquiatra.
Según su explicación, estos mecanismos intervienen en la modulación de la dopamina fásica, es decir, el incremento que se produce ante determinados estímulos, como puede ser el consumo de alcohol, y preservan la dopamina tónica, relacionada con el adecuado funcionamiento del sistema de recompensa cerebral.
“Este mecanismo podría explicar el menor efecto de sustancias como el alcohol, lo que posibilita reducir el consumo de forma significativa”, sostiene Szerman.
El posible papel de los GLP-1 en la patología dual
La investigación no se limita al efecto que estos medicamentos puedan tener sobre el consumo de sustancias. De acuerdo con la información facilitada, los agonistas del receptor GLP-1 presentan también un efecto antiinflamatorio y neuroprotector, una característica que podría ayudar a explicar su potencial repercusión sobre otros diagnósticos relacionados con el cerebro y sus trastornos, así como sobre otros sistemas.
Esta posibilidad adquiere especial interés en el ámbito de la patología dual, término utilizado para referirse a aquellas situaciones en las que una adicción aparece acompañada de otro trastorno mental.
“Lo que creemos es que no solo mejorarían la adicción, sino también los otros trastornos mentales que la acompañan, lo que se conoce como patología dual”, explica Szerman.
La posibilidad de abordar de manera simultánea diferentes aspectos de estas patologías es uno de los elementos que explica el interés expresado por los especialistas, aunque los datos disponibles obligan a diferenciar entre los resultados ya observados en determinados ensayos y las líneas de investigación que todavía necesitan ser confirmadas.
Solo el 2% de las personas que necesitan tratamientos para el alcohol los reciben
La investigación sobre nuevas alternativas se produce, además, en un contexto en el que ya existen tratamientos para el trastorno adictivo al alcohol con evidencias científicas de cierta eficacia. Sin embargo, según los datos expuestos por Szerman, apenas el 2% de las personas que los necesitan se encuentran actualmente en tratamiento con ellos.
El psiquiatra relaciona esta situación con diferentes factores. “Los expertos no los prescriben y, debido a sus efectos secundarios, hay un elevado índice de abandono. Además está el estigma que siempre implica seguir tratamientos para el alcohol, como si la adicción fuera un vicio”, argumenta.
En este escenario, los avances relacionados con los agonistas del receptor GLP-1 están siendo seguidos con atención. Szerman afirma que los expertos están “muy ilusionados y optimistas” ante el desarrollo de estas moléculas y las posibilidades que puede abrir la investigación en neurociencias para las personas que presentan al mismo tiempo una adicción y otro trastorno mental.
“Estas personas se encontraban hasta ahora huérfanas de un tratamiento que les ayudara a mejorar su adicción y a reducir el sufrimiento y la culpa que normalmente conlleva sufrir patología dual”, sostiene el especialista.
Tabaco y opiáceos: resultados todavía preliminares
El posible efecto de los agonistas del receptor GLP-1 se está estudiando también en otras adicciones. La información disponible recoge resultados preliminares que apuntarían a una posible eficacia en el abordaje de la adicción al tabaco y a los opiáceos. Sin embargo, en este terreno los especialistas mantienen la cautela.
Szerman advierte de que esta relación “es aún controvertida y necesita de más evidencia científica”.
La obtención de esa evidencia constituye precisamente uno de los siguientes pasos de la investigación. Según la nota, ya se están desarrollando nuevos ensayos clínicos multinacionales y rigurosos, con nuevas moléculas y con la participación de miles de pacientes.
Los resultados obtenidos hasta ahora sitúan así a los fármacos GLP-1 como una línea de investigación en el campo de las adicciones y la patología dual. Los datos del ensayo con semaglutida ofrecen resultados sobre la reducción del consumo de alcohol, mientras que sus posibles aplicaciones frente a otras sustancias siguen pendientes de un mayor respaldo científico. El avance de los nuevos ensayos deberá determinar hasta dónde puede llegar el papel de estos medicamentos en un ámbito en el que los propios especialistas subrayan tanto las expectativas generadas como la necesidad de continuar acumulando evidencia.
