Las enfermedades alérgicas ya no pueden entenderse como un problema menor, estacional o limitado a síntomas leves. Su creciente prevalencia, su carácter crónico, su impacto en la calidad de vida de los pacientes y el coste que suponen para el sistema sanitario obligan a situar la Alergología en el lugar que le corresponde: como una parte esencial de la atención sanitaria.
Con motivo de la Semana Mundial de la Alergia, que este año se celebra bajo el lema internacional Allergy care is essential care, la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) se suma a este mensaje global y lo traslada a la realidad española: reconocer la atención alergológica como esencial implica mejorar la visibilidad de estas enfermedades, reforzar la formación de los profesionales sanitarios y garantizar que todos los pacientes puedan acceder, con independencia de su lugar de residencia, al especialista y a los tratamientos necesarios.
“La Alergología no puede considerarse una atención secundaria o complementaria. Las enfermedades alérgicas son crónicas, complejas, afectan a pacientes de todas las edades y requieren profesionales formados para diagnosticar, tratar y acompañar adecuadamente a quienes las padecen”, señalan desde el Prof. Ignacio Jesús Dávila, presidente de la SEAIC.
Enfermedades más complejas y pacientes cada vez más polisensibilizados
Las enfermedades alérgicas representan una carga creciente para los pacientes y para el sistema sanitario. En España, se estima que cerca del 90% de los pacientes alérgicos están polisensibilizados, es decir, son alérgicos a varios alérgenos diferentes, siendo los pólenes la fuente más frecuente. Esta realidad se asocia con una mayor gravedad de la patología respiratoria alérgica y obliga a avanzar hacia una atención más precisa, capaz de adaptarse tanto al perfil clínico de cada paciente como a las características ambientales de cada territorio.
En este contexto, el alergólogo desempeña un papel clave como especialista encargado de diagnosticar y tratar las enfermedades alérgicas a lo largo de toda la vida. Desde la infancia hasta la edad adulta, aborda patologías como el asma, la rinoconjuntivitis alérgica, las alergias alimentarias, la dermatitis atópica, la alergia a medicamentos, la anafilaxia o la esofagitis eosinofílica, entre otras. Muchas de ellas son crónicas, pueden condicionar de forma significativa la calidad de vida y requieren un seguimiento especializado y coordinado con otros niveles asistenciales.
Para mejorar el conocimiento de esta realidad y contribuir a una mejor planificación sanitaria, la SEAIC ha puesto en marcha iniciativas como Alergológica 2025, cuyo objetivo es actualizar la información disponible sobre las enfermedades alérgicas en España y aportar datos útiles para la práctica clínica, la organización asistencial y la toma de decisiones en salud.
Las enfermedades alérgicas también tienen un impacto económico en el sistema nacional de salud
El impacto de las enfermedades alérgicas no se limita al ámbito clínico. También suponen un coste económico relevante, tanto por los gastos directos asociados a la asistencia sanitaria como por los costes indirectos vinculados a la pérdida de productividad, las bajas laborales o la reducción del rendimiento académico y profesional.
Según los datos recogidos por la SEAIC, el coste medio anual de las enfermedades alérgicas puede alcanzar hasta 1.700 euros por paciente. En el caso de la rinitis alérgica, el coste nacional se sitúa entre los 2.000 y los 3.400 millones de euros al año, mientras que el manejo del asma puede oscilar entre los 1.480 y los 3.022 millones de euros anuales, incluyendo tanto costes directos como indirectos.
Frente a esta realidad, la SEAIC defiende la necesidad de apostar por estrategias con valor clínico y sanitario a medio y largo plazo. “Entre ellas, la inmunoterapia con alérgenos ocupa un papel clave, al tratarse de la única terapia capaz de modificar el curso natural de la enfermedad alérgica. Invertir en inmunoterapia es apostar por la sostenibilidad del sistema sanitario”, expone el Prof. Dávila.
Formación y equidad: dos retos pendientes
Reconocer que la atención alergológica es esencial exige actuar también sobre la formación. Pese al peso creciente de las enfermedades alérgicas en la práctica clínica, la Alergología continúa teniendo una presencia insuficiente en los planes de estudio de Medicina en España.
El informe Formación en Alergología en el grado de Medicina, situación actual y recomendaciones, elaborado por la SEAIC, refleja que menos del 30% de las universidades españolas ofrece Alergología como asignatura troncal y solo un 12% la incluye como optativa. Además, únicamente el 26% de los docentes que imparten contenidos relacionados con esta área son alergólogos.
Esta carencia tiene consecuencias directas sobre la asistencia. “Si los futuros médicos no reciben una formación adecuada sobre enfermedades que se encuentran entre los motivos frecuentes de consulta en Atención Primaria, resulta más difícil garantizar una correcta identificación, derivación y atención de los pacientes alérgicos. Conscientes de ello, en la SEAIC trabajamos en la implementación de la asignatura de Alergología en todas las facultades de Medicina de España”, apunta el presidente de la SEAIC.
La equidad territorial es otro de los grandes retos. Actualmente, existen diferencias importantes en la dotación de recursos públicos destinados a la Alergología, una situación que puede generar desigualdades en el diagnóstico, el seguimiento y el acceso a tratamientos eficaces.
En este sentido, el Prof. Dávila subraya la necesidad de avanzar en una planificación sanitaria a largo plazo, capaz de consolidar servicios públicos de Alergología, reducir desigualdades y adaptar la asistencia a la diversidad geográfica y a los distintos perfiles de sensibilización de los pacientes. Todo ello, concluye, debe ir acompañado de una apuesta clara por el diagnóstico precoz, el acceso equitativo a tratamientos eficaces y una mayor visibilidad institucional de las enfermedades alérgicas. esta Semana Mundial de la Alergia”, concluyen desde la sociedad científica.
