Un tramo del paseo marítimo de Gandia comienza una transformación en la que los árboles tendrán un papel protagonista. La ciudad ha puesto en marcha las obras de un nuevo refugio climático en primera línea de playa con una idea sencilla detrás: introducir más naturaleza allí donde ahora predominan las superficies duras y expuestas al sol.
La actuación se localiza en el paseo marítimo Neptú, en el entorno de la calle Aragó. Pero el proyecto técnico permite comprobar que la intervención va bastante más allá de plantar algunos árboles.
El diseño combina sombra natural, vegetación adaptada al litoral, espacios para sentarse, pavimentos permeables, sistemas para favorecer la infiltración del agua y mejoras de accesibilidad.
La documentación técnica identifica precisamente uno de los problemas del espacio actual: su elevado grado de mineralización y la falta de sombra durante el verano.
La respuesta será convertir parte de ese espacio en una pequeña infraestructura verde junto al Mediterráneo.
Los árboles serán la principal fuente de sombra
Una de las características más interesantes del proyecto es que la protección frente al sol procederá fundamentalmente de los propios árboles.
La actuación contempla ampliar los alcorques y reforzar el arbolado existente, incluida la duplicación de la alineación de moreras allí donde resulte compatible con el diseño.
A ellas se sumarán especies capaces de desenvolverse en unas condiciones especialmente exigentes. El proyecto contempla moreras, pinos piñoneros, pinos carrascos y tamariscos, además de diferentes arbustos y plantas mediterráneas.
No es una selección casual. La proximidad al mar obliga a utilizar vegetación capaz de soportar factores como la salinidad, el aerosol marino, el viento y periodos de estrés hídrico. Entre las especies arbustivas previstas aparecen plantas como salvia, santolina, romero rastrero, limonio y euforbia mediterránea.
El objetivo es crear vegetación adecuada al lugar en vez de mantenerla mediante un consumo intensivo de recursos. El proyecto incluye un sistema de riego sectorizado para facilitar el establecimiento inicial de las plantas. Una vez consolidadas, la previsión es reducir progresivamente ese aporte y reservarlo principalmente para tareas de mantenimiento y situaciones que lo requieran.
Un refugio climático que también ayudará a gestionar la lluvia
Hay otra parte del proyecto menos visible, pero especialmente interesante desde el punto de vista ambiental: el suelo también cambiará. La actuación incorpora soluciones de drenaje urbano sostenible, conocidas como SUDS, destinadas a facilitar que parte del agua pueda infiltrarse en el terreno.
Para conseguirlo se reducirán determinadas superficies impermeables y se instalarán pavimentos con juntas abiertas. Los nuevos parterres y alcorques contribuirán igualmente a captar agua.
La diferencia es importante. En una superficie completamente pavimentada, buena parte de la lluvia termina convirtiéndose rápidamente en escorrentía y entrando en la red de drenaje. Los espacios verdes y permeables permiten retener e infiltrar una parte del agua allí donde cae.
De esta forma, la intervención reúne tres estrategias de adaptación en un mismo espacio: más sombra, más vegetación y una gestión más natural del agua de lluvia.
Bancos, una pequeña plaza y un recorrido accesible
El proyecto también busca que la zona verde sea un lugar donde permanecer y no únicamente un elemento ornamental. Frente a la calle Aragó se configurará una pequeña plaza y aparecerán nuevos espacios de estancia. Los grandes parterres incorporarán bancos y zonas donde descansar bajo el arbolado.
La intervención incluye además una plataforma-mirador y nuevos elementos para salvar los desniveles, entre ellos una rampa accesible y una escalera.
La intención es mejorar la conexión entre las diferentes cotas del paseo y facilitar su utilización por personas con distintas necesidades de movilidad.
Según la documentación técnica, el diseño pretende favorecer la sombra útil y la ventilación cruzada y reducir el calentamiento de las superficies mediante la combinación de vegetación y pavimentos.
El proyecto, sin embargo, no establece una cifra concreta de grados que vaya a reducirse la temperatura. Su eficacia térmica real deberá comprobarse una vez terminada la intervención y desarrollado el nuevo arbolado.
Una actuación dentro de Gandia Turismo Azul
El refugio climático forma parte del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino Gandia Turismo Azul, incluido en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y vinculado a financiación europea Next Generation. El Ayuntamiento ha cifrado en 363.923 euros la inversión asociada a la actuación.
Por qué esta noticia es importante
Los refugios climáticos empiezan a formar parte de las herramientas con las que las ciudades intentan adaptarse a temperaturas cada vez más elevadas. Pero su utilidad depende de cómo se materialicen.
El proyecto de Gandia resulta interesante porque plantea la adaptación desde varios frentes a la vez: árboles que proporcionen sombra, especies adecuadas al clima mediterráneo y al ambiente marino, suelo más permeable, gestión del agua, lugares para descansar y recorridos accesibles.
También muestra cómo un espacio urbano muy consolidado puede modificarse sin necesidad de crear un parque desde cero.
