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La teleasistencia sale a buscar a los mayores de los pueblos para ayudarles a seguir viviendo en casa

BetiON ha superado las 90.000 personas usuarias en Euskadi y ahora pone el foco en el medio rural alavés. Una campaña recorrerá 24 entidades locales de las seis comarcas rurales de Álava para acercar el servicio a quienes todavía no lo conocen o utilizan. Entre sus usuarios actuales hay 399 personas que han superado los cien años.

Vivir en un pequeño pueblo puede ofrecer tranquilidad, arraigo y una red vecinal difícil de encontrar en otros lugares. Pero cuando una persona envejece, la distancia respecto a determinados servicios puede convertirse también en una dificultad para continuar viviendo en su propia casa.

En Álava han decidido abordar esa realidad llevando la información directamente hasta los pueblos.

El servicio público vasco de teleasistencia betiON acaba de superar las 90.000 personas usuarias y ha puesto en marcha, junto con la Diputación Foral de Álava, una campaña específica para aumentar su presencia en las zonas rurales de este territorio.

La iniciativa se denomina “Nire etxean eta lasai / En mi casa y con tranquilidad” y recorrerá durante aproximadamente dos meses 24 entidades locales pertenecientes a las seis comarcas rurales alavesas.

La idea es sencilla: en lugar de esperar a que las personas mayores o sus familias busquen información sobre la teleasistencia, el servicio irá hasta los lugares donde viven.

Más de 90.000 personas utilizan ya betiON

La campaña comienza cuando betiON acaba de alcanzar una cifra significativa. Según los datos difundidos por el Gobierno Vasco, el servicio cuenta con 90.023 personas usuarias. De ellas, 46.771 viven en Bizkaia, 31.689 en Gipuzkoa y 11.563 en Álava.

El perfil de quienes utilizan la teleasistencia permite comprender especialmente bien su función social. Casi tres de cada cuatro usuarios son mujeres: 66.619, el 74% del total. El grupo de edad más numeroso es el formado por personas de entre 80 y 89 años, con 46.542 usuarios. Otras 20.450 tienen entre 90 y 99 años. Y hay un dato especialmente llamativo: 399 usuarios de betiON tienen cien años o más.

Son cifras que muestran que no estamos ante una experiencia piloto, sino ante un servicio público utilizado a gran escala.

Un crecimiento cercano al 12% desde abril de 2025

La teleasistencia vasca continúa además aumentando su implantación. En abril de 2025 había 80.450 personas usuarias. Ahora son 90.023.

Eso significa que en poco más de un año se han incorporado 9.573 personas, lo que supone un crecimiento cercano al 12%.

Pero esa expansión no se ha producido de la misma manera en todo el territorio. Álava presenta una diferencia especialmente interesante: la utilización del servicio es mayor en Vitoria-Gasteiz que en sus zonas rurales.

Y precisamente esa brecha territorial es la que pretende reducir la nueva campaña.

Un agente recorrerá directamente los pueblos

La estrategia no se limitará a enviar folletos o desarrollar una campaña publicitaria. Un agente de betiON se desplazará directamente por diferentes localidades rurales para explicar el funcionamiento del servicio y resolver dudas de las personas interesadas.

También está prevista la celebración de ocho talleres informativos abiertos a la población.

La red local tendrá un papel importante. Farmacias y botiquines rurales colaborarán como puntos de información, junto con ayuntamientos, servicios sociales, profesionales sanitarios y otros agentes presentes en el territorio.

Es un planteamiento especialmente adecuado para pequeñas localidades. En un pueblo, la farmacia, el consultorio, los servicios sociales o el propio ayuntamiento pueden ser los lugares desde los que una persona mayor o su familia conocen recursos que de otro modo podrían pasar inadvertidos.

Mucho más que un botón de emergencia

La teleasistencia suele asociarse a la imagen de una persona mayor que pulsa un dispositivo cuando necesita ayuda. Pero el modelo pretende ofrecer algo más amplio: una red de atención y seguimiento que funciona las 24 horas del día y los 365 días del año.

Está dirigido especialmente a personas mayores, personas en situación de dependencia y ciudadanos que necesitan determinados apoyos para continuar viviendo con seguridad en su domicilio.

El objetivo es favorecer la autonomía y proporcionar una vía permanente de contacto ante diferentes necesidades.

Eso resulta particularmente relevante en el medio rural. Cuando la población está dispersa y algunos servicios se encuentran a varios kilómetros, disponer de un sistema de apoyo desde la propia vivienda puede adquirir una importancia mayor.

Permanecer en casa también forma parte de la lucha contra la despoblación

La campaña tiene además una lectura que va más allá de la atención social. Uno de los grandes desafíos del mundo rural español es permitir que las personas puedan permanecer en sus pueblos durante todas las etapas de su vida.

La despoblación no depende únicamente de conseguir que lleguen nuevos habitantes. También importa que quienes ya viven allí puedan continuar haciéndolo cuando envejecen.

Para una persona mayor, permanecer en su vivienda habitual significa conservar mucho más que una dirección. Significa mantener vecinos, recuerdos, rutinas, relaciones sociales y un entorno construido durante décadas.

Pero para que esa elección sea posible hacen falta servicios. Sanidad, transporte, comercio de proximidad, ayuda domiciliaria y teleasistencia forman parte de esa infraestructura cotidiana que puede determinar hasta qué punto envejecer en un pequeño municipio sigue siendo viable.

Por qué esta noticia es importante

España afronta dos procesos que en muchos territorios avanzan simultáneamente: envejecimiento y despoblación.

Una parte importante de la respuesta pasa por conseguir que vivir en un pueblo no implique disponer de menos posibilidades para recibir apoyo cuando se envejece.

La iniciativa alavesa introduce además un planteamiento interesante. No espera a que sea la persona mayor quien descubra por sí sola qué recursos existen. El servicio se desplaza hasta los pueblos, utiliza farmacias, botiquines, ayuntamientos y profesionales locales como aliados y acerca la información allí donde están los potenciales usuarios.

Después de superar las 90.000 personas atendidas, el nuevo desafío de betiON es más territorial que tecnológico: conseguir que vivir lejos de una ciudad no signifique quedar lejos de los apoyos necesarios para seguir viviendo en casa.

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